Las empresas operadoras de transporte ferroviario de mercancías ya pueden solicitar una nueva línea de ayudas directas destinadas a mitigar el impacto del encarecimiento de los costes energéticos. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible otorgará una cuantía fija de 15.000 euros por cada locomotora diésel que esté en activo, con el objetivo de garantizar la viabilidad económica de un sector clave para la descarbonización logística.
El plazo para tramitar estas subvenciones, recogidas en el Real Decreto-ley 18/2026, ya está abierto y concluirá el próximo 11 de agosto de 2026. Todas las solicitudes deben gestionarse telemáticamente a través de la Sede Electrónica del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
Quiénes pueden solicitar las ayudas y requisitos de las locomotoras
Estas subvenciones están dirigidas específicamente a operadores privados y públicos que realicen su actividad en el territorio nacional y cumplan con los siguientes requisitos operativos:
- Actividad económica: La empresa debe estar registrada en el epígrafe de «Transporte de mercancías por ferrocarril» de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE).
- Licencia ferroviaria: Es obligatorio contar con la licencia de empresa ferroviaria en vigor.
- Estado del material rodante: Disponer de al menos una locomotora de tracción diésel en calidad de poseedor.
- Registro oficial: El vehículo debe estar inscrito en el Registro Europeo de Vehículos (REV) y figurar en estado «activa».
Límites de la ayuda y compatibilidad europea
Aunque la cuantía unitaria está fijada en 15.000 euros por locomotora, la concesión final se rige por el Marco Temporal de Crisis de la Comisión Europea. Las empresas beneficiarias deberán presentar una Declaración Responsable optando por uno de los dos límites máximos autorizados:
- Límite de cuantía fija: Un importe máximo de 50.000 euros por empresa ferroviaria.
- Límite de sobrecoste real: Superar la barrera de los 50.000 euros siempre que la ayuda no cubra más del 70% de los costes extraordinarios de combustible soportados por la compañía.
Esta inyección económica busca frenar el encarecimiento de los costes de explotación derivado de las tensiones geopolíticas internacionales, evitando que las empresas de mercancías abandonen la vía ferroviaria en favor de la carretera por motivos puramente financieros.