El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha autorizado a Adif la licitación de un contrato clave, valorado en 13,7 millones de euros (IVA no incluido), destinado a renovar los sistemas de gestión centralizada y control remoto de la electrificación en la red ferroviaria convencional. Esta actuación permitirá sustituir equipos que se utilizan actualmente por dispositivos de última generación, garantizando un suministro eléctrico más robusto y reduciendo sensiblemente las incidencias operativas que afectan a la circulación diaria de los trenes.
Clave técnica: renovación de remotas y conversores de protocolo
La inversión se enfoca en elementos críticos para la telemando de la energía que alimenta tanto a la catenaria (subestaciones y centros de transformación) como a los sistemas de señalización ferroviaria desde los Centros de Regulación de Circulación (CRC). Para garantizar una supervisión en tiempo real fluida y sin fallos, el contrato aborda la instalación de dos componentes esenciales:
- Nuevas remotas de telemando: Dispositivos encargados de captar el estado de las instalaciones eléctricas sobre el terreno y transmitir los datos hacia los CRC, además de ejecutar instantáneamente las órdenes remotas emitidas por los reguladores.
- Conversores de protocolo: Equipos de comunicación que traducen y estandarizan el flujo de información para que viaje de forma homogénea e interoperable a través de toda la infraestructura de Adif.
Reparto geográfico del contrato por lotes
La puesta en servicio de estos equipamientos se ejecutará de forma progresiva en todos los puntos de la red que demanden una actualización tecnológica. Para agilizar los trabajos y adaptar el despliegue a las necesidades operativas de cada zona, la licitación se ha dividido en dos grandes lotes territoriales:
- Lote 1 (Ámbitos Centro y Noroeste): Cuenta con una dotación estimada de 7,3 millones de euros (IVA no incluido).
- Lote 2 (Ámbitos Este y Noreste): Dispondrá de una inversión estimada de 6,5 millones de euros (IVA no incluido).
Con este movimiento, la red convencional avanza en el proceso de automatización y digitalización de sus subsistemas de energía, un paso imprescindible para incrementar la disponibilidad de la infraestructura y minimizar los tiempos de respuesta ante cualquier eventualidad en el suministro.