Tren de Adif circulando
El administrador de infraestructuras ferroviarias ha puesto en marcha un contrato estratégico para garantizar la operatividad de sus vías. Las pruebas de infraestructura ferroviaria son el paso previo indispensable para la puesta en servicio de nuevas instalaciones o la validación de reformas estructurales en la red. Este proyecto, que cuenta con una duración de dos años, asegura que el material rodante necesario esté siempre disponible para verificar que cada kilómetro de vía es seguro.
¿En qué consisten estas pruebas de infraestructura ferroviaria?
El contrato tiene como objeto principal la prestación de servicios con material rodante (trenes y locomotoras) para realizar pruebas de carga, validación de sistemas de señalización y auscultación. Lo más interesante es la diversidad técnica que exige Adif: se requieren vehículos capaces de operar en ancho ibérico, ancho métrico y ancho variable, además de locomotoras con tracción diésel.
Esto significa que las pruebas no se limitan a las grandes líneas de alta velocidad, sino que abarcan toda la capilaridad del sistema ferroviario español, incluyendo las líneas de cercanías y mercancías. El adjudicatario deberá aportar no solo los trenes, sino también el personal de conducción y el combustible necesario para los desplazamientos.
Un laboratorio rodante para la seguridad
Para que una vía reciba el visto bueno, debe ser sometida a un estrés controlado. El pliego detalla que se realizarán:
- Pruebas de fiabilidad: Recorridos sistemáticos para comprobar que los sistemas de seguridad como el ERTMS o el ASFA responden correctamente.
- Validación de sistemas: Comprobación de que la infraestructura «habla» correctamente con el tren.
- Recorridos de formación: Entrenamiento de personal en nuevos tramos antes de su apertura oficial.
El contrato establece que los trenes deben estar disponibles en un plazo máximo de cinco días laborales tras la solicitud de Adif, lo que demuestra la agilidad que requiere el mantenimiento y expansión de la red.
Por qué es importante esta actuación
La importancia de estas pruebas de infraestructura ferroviaria reside en la transición tecnológica que vive el ferrocarril en España. Con la convivencia de diferentes anchos de vía, contar con material de «ancho variable» (capaz de circular por vías de 1435 mm y 1668 mm) es crítico para conectar regiones que aún no cuentan con alta velocidad pura.
Además, el uso de locomotoras diésel es fundamental para aquellas líneas que todavía no están electrificadas o donde se han producido cortes de tensión por obras. Estas máquinas actúan como la avanzadilla que asegura que todo está en orden antes de que circulen los trenes de pasajeros.
Beneficios claros: fiabilidad y futuro
El beneficio directo para la sociedad es la seguridad. Cada vez que se inaugura un tramo o se moderniza una estación, estas pruebas certifican que no hay fallos humanos ni técnicos en la infraestructura. Al ser un contrato de ámbito nacional, permite que Adif actúe de forma rápida en cualquier provincia, dinamizando la puesta en marcha de proyectos que mejoran la conectividad y fomentan el uso del tren como transporte sostenible.
La inversión asegura que España siga a la vanguardia de la ingeniería ferroviaria, permitiendo que la red crezca de forma robusta y minimizando las incidencias técnicas que podrían afectar a miles de viajeros.