Una de las locomotoras 269 que pertenecían a Renfe, a dia de hoy, propiedad de Alsa
Renfe ha dado luz verde a una compra fundamental para que sus trenes más clásicos sigan funcionando como el primer día. La operadora ha adjudicado el suministro de bobinas eléctricas para la locomotora Serie 269, un modelo que es pura historia viva de nuestro ferrocarril y que sigue siendo vital para el transporte de mercancías.
Este contrato no solo beneficia a la famosa «Japonesa» (la locomotora serie 269), sino también a los trenes de las series 448 y 470, que realizan servicios regionales y de Media Distancia en toda España. Las bobinas son componentes internos del motor que permiten que el tren tenga la fuerza necesaria para arrastrar toneladas de peso o transportar a cientos de viajeros con total fiabilidad.
¿Qué se va a hacer exactamente?
La empresa RIBODEL SL. será la encargada de fabricar y entregar estas piezas. Se trata de un suministro de «precios unitarios», lo que significa que Renfe irá pidiendo las bobinas según las necesite para reparar los motores en sus talleres.
El proyecto tiene un plazo de un año y se centra en cuatro tipos de bobinas de cobre de alta resistencia. Sin estas piezas, los motores no podrían funcionar, por lo que esta adjudicación es, literalmente, la garantía de que estos trenes no se detengan.
Aunque parezca una compra técnica, sus ventajas llegan a pie de calle:
- Menos averías: Al instalar bobinas nuevas, se evitan fallos eléctricos que causan retrasos en la vía.
- Sostenibilidad: En lugar de fabricar trenes nuevos, se reparan los actuales, ahorrando materiales y energía.
- Economía local: El trabajo se queda en empresas especializadas del sector ferroviario español.
Esta actuación demuestra que, pese a la llegada de los trenes de alta velocidad, el mantenimiento de los trenes convencionales se está teniendo en cuenta.